Psicología del Deporte: ¿Para qué?

Existe incluso en los profesionales del deporte un amplio desconocimiento de la figura y funciones del Psicólogo Deportivo y en qué se diferencian estos de otras figuras presentes en los entornos de entrenamiento y competición. En este artículo me propongo aclarar mitos y acercar un poco más la Psicología del Deporte y sus usos a los propios deportistas, entrenadores, profesionales del deporte y a la población en general.

Antes del inevitable ¿y esto para qué? (como me dijo aquel entrenador de cuyo nombre no quiero acordarme) quizá habría que detenerse un poco en el ¿eso qué es?, que también suele ser frecuente como pregunta. La Psicología del Deporte y la Actividad Física es una especialidad científica dentro de la  Psicología que se dedica al estudio del comportamiento humano en el ámbito deportivo. Se distingue por ser un campo especialmente aplicado y pese a ser de los más recientes ya cuenta con un amplio reconocimiento por su utilidad. Dicho de otro modo, un Psicólogo del Deporte es un profesional debidamente formado y acreditado para aplicar los conocimientos de la Psicología al Deporte con el objetivo de obtener un mayor rendimiento o una mayor satisfacción con la práctica deportiva.

Así pues, podemos intervenir desde el deporte base y de iniciación hasta el alto rendimiento y deporte de competición, siendo quizá en esta última área donde nuestro trabajo es más visible. Si entendemos que el rendimiento deportivo depende de la interacción entre las capacidades físicas, las habilidades técnicas, la planificación táctica y las capacidades mentales o psicológicas, entendemos rápidamente cuál es la función del psicólogo en lograr que el deportista alcance su rendimiento óptimo. Con mucha frecuencia encontramos en el deporte profesional y de competición que a los deportistas o equipos que están rindiendo a alto nivel se los define como “muy motivados”, “tienen mucha cabeza”, “están súper concentrados” o “tienen una gran confianza”. Sería muy iluso pensar que esto es fruto de la casualidad o que es una habilidad innata de los deportistas; lo cierto es que estos deportistas top entrenan sus habilidades psicológicas tanto como las físicas o las técnicas, y por ello consiguen un mayor rendimiento.

Es frecuente en los equipos y los deportistas profesionales que exista un Psicólogo del Deporte como parte del equipo técnico o como asesor de los entrenadores, y que su trabajo específicamente sea entrenar los aspectos psicológicos del deporte o competición para lograr un mayor rendimiento. Este es otro aspecto definitorio aunque no único de la Psicología del Deporte, su aplicación a la mejora y optimización de habilidades, es decir, no es necesario que exista un problema previo (aunque obviamente si lo hay aporta soluciones) para que se demande su intervención. Con frecuencia, nuestros clientes son deportistas que buscan que una mejora de sus capacidades psicológicas los lleve a su máximo nivel de rendimiento, lo cual puede ser una diferencia que marque la Diferencia.

Dicho de otro modo, contar con un entrenador psicológico, si bien entendemos que en cierto modo es un “producto de lujo”, puede ser lo que haga que un deportista sobresalga del resto en la competición, que consiga ser profesional, o que una vez alcanzada la profesionalización se mantenga el mayor tiempo posible rindiendo a alto nivel.

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Aclarar en último lugar, que existe una confusión habitual con otras denominaciones profesionales, sobre todo con los denominados “coach”. Específicamente, el coaching no es más que una técnica aplicada a la consecución de objetivos. Es por ello que puede utilizarse en infinidad de campos, como el deporte, la empresa, la educación, las relaciones personales, etc.

Así pues un coach no tiene por qué ser Psicólogo, y un Psicólogo puede autodenominarse como coach, en definitiva es una herramienta que se ha utilizado desde los inicios de la Psicología aplicada si bien en la actualidad un Psicólogo del Deporte tiene formación en el uso eficaz de diversas  técnicas y herramientas, tales como la visualización, control de la activación, acting, reestructuración cognitiva, control emocional, etc. El utilizar una técnica u otra depende obviamente de los objetivos a conseguir y la denominación como coach o no responde más  a intereses comerciales que a una diferencia real por definir el ámbito de actuación.

A la hora de contratar, como ocurre con cualquier otro producto o servicio, recomendaría al deportista, entidad o club que solicite referencias acerca de la formación y la experiencia ( a poder ser, demostrable) de la persona con la que va a trabajar, más allá de que se denomine como coach, Psicólogo, entrenador mental o cualquier otro nombre que esté por inventar.

Por Rafael Alcaraz

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